miércoles, 15 de noviembre de 2006

El elogio del victimismo

¡No, si ya estoy acostumbrado. Como a mí nadie me defiende!
Esta es la forma de presentarse en el momento que se siemte contrariado. Y es normal, creo yo.
El muchacho entro en la redacción diciendo que se llamaba Pedro. Sin más. Luego, a "alguien" se le ocurrió añadirle Piter por lo que ya se llamaba Pedro Piter. Con ojos de cordero degollado aceptó su compuesto nombre. Pero otro "alguien" comprobó que era un ser que irradiaba moral por los cuatro costados y se le puso Moralinas, amén de Pedro Piter. Como además es un mandón, pues toma del frasco lo de Sargento. En fin, que lo que está consiguiendo es que se nos acentúe la imaginación y cada día le endilguemos otro mote que añadir al de Pedro a secas. Lo siento muchacho pero esto es lo que hay.

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